“Sé muy bien que no
estarás”, me recitaba Cortázar
al oído. Mientras oía esas líneas no podía dejar de pensar en vos.
Es que sé muy bien que no estarás. He vivido muchas rupturas, relaciones que se van para no volver ni transformarse. Pero ninguna ausencia fue tan dolorosa como perder para siempre tu presencia.
Sé muy bien que no estarás, pero también sé muy bien que siempre vas a estar, siempre en esos recuerdos, siempre en esa semilla que sembraste en todos nosotros, siempre en todos lados.